Por petición de
Vacío y voluntad propia, dedicado a todos vosotros, presentes y ausentes del pasado lunes:
Contar un día completo de autobús, consignas, paseos, risas, saltos, carreras, fotos, llamadas, bocadillo-calamares, tangas, peinetas, bordados... sería muy largo y no me gustaría dejarme nada atrás, porque todo fue maravilloso y digno de recordar, me lo quedo en la memoria :). Así que me limitaré a describir un momento concreto de aquella tarde, la sensación que me produjo un instante a las nueve y pico de la noche, porque, literalmente, me detuve de pie a mirar aquel panorama:
Unas veinte vidas distintas en edades, gustos, procedencias, acentos... ambientábamos de la forma más familiar una cervecería de un rincón de la capital; y es que, estoy plenamente segura de que los ocupantes de las demás mesas que conformaban el local no podían ni imaginar que nos estuviésemos conociendo en aquel momento, porque la complicidad y el cariño era palpable desde la primera hasta la última silla, desde que entraba alguien por la puerta hasta que se despedía...
Y dejándome caer sobre mi asiento, luchando contra el dichoso agotamiento que no me dejaba dar más de mí, podía relacionar aquellas personas con sus respectivos blogs, adjudicar rostros, gestos y voz a aquellos post que meses atrás habían formado parte de mis entretenidos días...
Me resultaba especialmente curioso comprobar que las seguridades en las palabras escritas tenían ahora esa convicción en sus voces, que la emoción que me transmitían palabras de otros blogs ahora eran conversaciones profundas, las carcajadas provocadas por antiguos post convertidas en presencias revoltosas, los blogs con carácter se sustituían por decisiones sin escrúpulos... como si cada personaje saliera de su propio cuento y se hiciera de carne y hueso... allí, justo delante de mí...
Cualquiera hubiese acertado al quién es quién observando durante algunos minutos aquellas personalidades... fue realmente especial reunirme con todos vosotros.
Aún me duran las ganas de que aquello no acabara... y poco a poco se van trasformando en deseos de que se repita.
Gracias por hacer de Madrid un lugar acogedor y de aquella reunión una cita entre amigos.
Un abrazo, Mayka.