martes, febrero 28, 2006

¡Felisidadeh!

... a todos mis paisanos hoy, día 28 de Febrero, establecido como el Día de Andalucía... ¡Hale!, ¡a pasarlo bien! :)

La bandera blanca y verde, vuelve tras siglos de guerra.
A decir Paz y Esperanza, bajo el sol de nuestra tierra.
¡Andaluces, levantáos!¡Pedid tierra y libertad!
Sea por Andalucia libre, España y la Humanidad.

viernes, febrero 24, 2006

Hogar dulce hogar

Aunque por ley mi casa es la de Antequera y me pertenece vivir con mi madre, vivo en el piso de Málaga con mi padre por motivos de estudio... no necesito a uno más que a otro, pero la convivencia diaria con él me hace echarla de menos más a ella.
Hoy tocó vuelta a casa... interiormente lo celebro siempre. Paso de estar sola en un pequeño piso que se me hace grande a formar parte de una amplia casa tan llena de vida que parece pequeña.
Cuando esta mañana entraba por mi portal, un olor hizo que mi día amaneciera con una sonrisa... sacaba la maleta del coche y cerca de la puerta de la calle me vino una sensación familiar. Al entrar en las escaleras que llevan a mi casa reconocí el olor de mi madre y supuse que acababa de salir de camino al colegio... bonito y sutil recibimiento.
Y es que cuando necesitas a alguien hasta su olor te reconforta...

jueves, febrero 23, 2006

Blog políticamente correcto

Democracia: 1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

No suelo hablar de temas políticos, más bien por no tener suficientes argumentos, aún menos armas de defensa para discutir sobre ellos. Pero hoy haré una excepción... porque hace 25 años tembló España y sus cimientos: la Constitución, la democracia... y en consecuencia las libertades de los ciudadanos.
Y desde mi consciente y pobre ignoracia por no conocer muchos hechos y datos históricos de mi país, pero con el convencimiento de las primeras ideas que se comienzan a formar en mi cabeza... celebro con toda la generación que no se rindió y mantuvo vivo el espíritu de la transición y de progresión que hoy me permite, por ejemplo, el simple y maravilloso detalle de poder tener un blog y decir lo que me plazca, sin miedos de límites ni restricciones ideales y de pensamiento, más que las del respeto y la tolerancia.
Y ahora voy a por mi madre para que lea esto... que después dice que no maduro :)

sábado, febrero 18, 2006

Aprisionada

Sentada en un rincón, agazapada...

Cada cierto tiempo miraba de reojo aquella ventana... ¿por qué tan alta?, ¿por qué tan lejos?, ¿por qué a ella?

Cada cierto tiempo se levantaba e intentaba trepar por la pared... quería ver, sentir, oler...

Cada cierto tiempo cerraba los ojos e imaginaba qué habría detrás. Soñaba e idealizaba todo lo que haría cuando saliera de allí, ¡la quería cruzar!.

Se decidió: se levantó, se retiró... cogió carrerilla y saltó, aghh... ¡Una vez más!... se retiró, corrió, flexionó las piernas y se impulsó con todas sus fuerzas... ¡se tiene que poder!

Exhausta ya, pero sin desistir, sintió que alguien tras ella le ayudaba a conseguir su objetivo. Espera, ¿alguien?... bah, le ayudaban a conseguir su objetivo. Entre balbuceos y sin volverse le agradeció el gesto,... la obsesión por aquella ventana no daba cabida a más campo de visión.

Se agarró a sus barrotes y miró por ella con ansiedad, ¡¡¡libertad!!!...

...pero un rostro de apariencia familiar le tapaba, le impedía mirar, le interrumpía la visión... cuanto más hacía por esquivarlo más inútil resultaba el intento. Y cuando quiso sentir al menos libre una parte de su cuerpo, traspasar con el brazo aquellos barrotes y sentir como su sudor era reducido por el viento, se dio de bruces con su propio reflejo... contra aquel espejo.

martes, febrero 14, 2006

Meme intelectualito

Misión cumplida Pululi :)

... 7 días es tanto tiempo y tan poco dependiendo del lugar y las circunstancias... un suspiro, una carcajada... o sin embargo, hacerse tan lentos que confundas un mañana con toda una vida llena de sensaciones...

"Después de estar siete días en una balsa, uno es capaz de advertir el cambio más imprescindible del color del agua. La balsa entraba en una zona en la que el agua no era azul, el cielo estaba lleno de gaviotas que volaban muy bajo. El cambio del color del agua y el vuelo de las gaviotas me hizo inducir y pensar que debería quedarme en vela, listo a descubrir las primeras luces del alba... las primeras luces de la costa, para no perderme un ápice de tanta belleza"

Gabriel García Márquez, Diario de un naúfrago

Y cuando te sientes naufragar vas tanto tiempo a la deriva con la mirada perdida que te acostumbras a esa nueva visión de la vida y no te queda más que disfrutar lo que se te ofrece... y termina desapareciendo la sensación conformista de "esto es lo que hay" para deleitarte con cada detalle que otros no advertirían.

Cuando leí este libro, al llegar a esta parte, recuerdo que cogí un trozo de papel y la copié porque muchas veces me siento así... naufragar, quizá encayando en alguna costa que no me da motivos para quedarme… haciendo aparición la indecisión que no me deja decidir mi rumbo, no se a dónde dirigirme o qué velocidad llevar.

Me fijo en cada detalle porque no acostumbro a esas aguas. Aprovecho las ventajas e inquietudes que este tiempo me pueda ofrecer, aunque a veces las fuerzas me falten.

Pero también entro en nuevos retos con ganas de compartir este aire que me empuja, de navegar a contracorriente si se complica el viaje, ganas de llegar a una isla y contar mis temores y mis logros mirando a alguien a los ojos…viendo sus facciones y sus reacciones y, si hiciera falta, una vez sepa mi destino, volver y desandar para encontrar paraísos en las islas que quedaron atrás...

... y así no perder un ápice de tanta belleza.

No comprometo a nadie, autoinvitense ustedes mismos en sus blogs o en el mio.

jueves, febrero 09, 2006

Pieles de melocotón

Aquel alma inquieta jugaba con su sarcasmo y sus continuas bromas a alterar al personal. Lo único que conseguía era captar la atención y ser la payasa más querida de la fiesta. Pertenecía a mi mundo más allegado, el de mis amigos... del cual hacía poco tiempo que entró a formar parte otra gran persona de un mundo algo más lejano, el de los coleguillas.
Almas distintas que, sin conocerse, completaban mi vida: una risueña, loca y extrovertida; la otra más seria, responsable e introvertida. Me equilibraba justo en el punto medio que los dos extremos de aquella cálida balanza me permitían. La locura se hacía dueña del piso, pues el cuarto de la primera, contiguo al mio, se rendía ante la extraña decoración a la que le sometía diariamente... sin embargo, el alma responsable de la segunda la encontraba en mi facultad, junto a aquellos libros de ciencias que tan atrás me quedan ya.
Lógicamente, teniéndome como vínculo de unión, llegó el día en que se conocieron. Las bromas que soltaban eran continuas... y la costumbre de escucharlas me hacían obviarlas. Más tarde comenzaron a suceder hechos absurdos en el piso. Cuando llamaba a la puerta de su habitación se alteraban visiblemente, por cualquier tontería se excusaban sobradamente, si la otra era invitada a dormir, el colchón de repuesto seguía estorbando en el pasillo a la mañana siguiente...
No caía en la cuenta de que aquellos comentarios que tanta gracia me hacían y las continuas preguntas sobre, por ejemplo, los videoclips de las cantantes rusas Tattoo, era un examen exhaustivo de ellas hacia mi forma de digerirlos. Nunca sospeché nada, siempre fuimos cariñosas entre nosotras... las caricias formaban parte de los masajes-antiestresantes.
Lo que me entristeció no fue que en los primeros meses no me lo dijeran por miedo a mi reacción, sino que durante aquel tiempo yo fuese un supuesto obstáculo para que ellas expresaran libremente sus sentimientos. Pronto, y desde la primera fila, comprendí la doble dificultad de su relación: la aceptación de sus respectivos sentimientos y la de toda una sociedad.
Creo que he dado pocas enhorabuenas como aquella, y no por ser dos muchachas y enfrentarse a lo aún impuesto como atípico, sino por ser mis dos mejores amigas...

A mis niñas.

miércoles, febrero 01, 2006

"Algún día dejaré de decir algún día"

Cuando pasan los años y nada de aquello pierde importancia, a pesar de que quede tan atrás, es cuando verdaderamente se la das... Nada se dignaron regalar, pero a cambio obtuve la experiencia que hoy me sobra y me basta para sacarle el jugo a cada situación que se precie.
Y en apenas unos años da tiempo de sobra a aprender que la casualidad juega un papel crucial cada día, que contados segundos conllevan consecuencias profundas, momentos insignificantes se convierten en trascendentales al cabo de unas horas. Suele pasar que cuando te encuentras en el ojo del huracán no entiendes nada, pero si consigues hacerle frente a cada corriente que se presente te haces tan fuerte...
Te planteas el puñetero hecho de que cada uno nace con una serie de condicionantes materiales, emocionales... repartidos sin sentido. Y te preguntas mil veces por qué no racionar lo condicionantes una vez se ha vivido, al menos dejar un tiempo de rigor para demostrar que el uso dado sería el adecuado... que si se regala la incondionalidad se harán méritos para haberla ganado.
Y ahora que las decisiones son mias quiero creer que, aunque nacemos con unas cartas dadas, está en nuestras manos el cómo jugarlas. Porque, sin duda, todos llevamos dentro el orden y la creación, el caos y la destrucción. ¿No somos víctimas y responsables de nuestra propia vida? pues decido que todas las sendas que la componen esten abiertas a lo posible... que mis estrellas, mi luna y mi sol no haya un dios que me las quite. Que la vida no me pueda, porque yo la dirijo y no le permito que juegue en bando contrario al mio...
Pero a la vez consciente del presente, de que aún me debato entre lo vivido y las ganas por llegar a mi destino. Que nada está ganado, aún menos perdido... pero eso sí, dueña induscutible de mi vida, por lo que plenamente convencida de que "algún día dejaré de decir algún día".